Esa cosa llamada ciencia

My Photo
Name:
Location: Quilmes, Buenos Aires, Argentina

Wednesday, June 07, 2006

¿Qué opinan? ¿cuál es el límite ético de la ciencia? Lean esta noticia

LANACION.com Ciencia/Salud
Hola Juan Manuel Bussola Bussola Miércoles 7 de junio de 2006
Harvard buscará clonar embriones humanos
Los experimentos se harán con fondos privados, ya que el gobierno de los Estados Unidos desaprueba este tipo de estudios

Link corto: http://www.lanacion.com.ar/812399
Expertos en la materia
Link corto: http://www.lanacion.com.ar/812402
Da Vinci, el primer científico
Link corto: http://www.lanacion.com.ar/812400
Pastilla
Link corto: http://www.lanacion.com.ar/812401
> Ir a LANACION.com | Ir a Ciencia/Salud
Para cancelar, suspender o suscribirse a este servicio, ingrese a: http://www.lanacion.com. ar/centrodellector
Por consultas, sugerencias o inconvenientes técnicos escríbanos aquí
Anuncie en LANACION.com http://www.lanacion.com.ar/mediakit

Este mensaje y la lista de suscriptores a que es enviado cumple con lo establecido en la la Ley Nº 25.326 Art. 27 Inc. 3 (Ley de de "Habeas Data") de la República Argentina.
LANACION.com
Copyright 2005 SA LA NACION | Todos los derechos reservados


No virus found in this incoming message.
Checked by AVG Free Edition.
Version: 7.1.394 / Virus Database: 268.8.2/356 - Release Date: 05/06/2006

Thursday, May 11, 2006

Ciclo de charlas gratis sobre ciencia

Continúa el tercer año del ciclo de charlas

"Hoy las ciencias adelantan quees una barbaridad", organizado por el Centro Cultural Rojas en la SociedadCientífica Argentina.

Este lunes 15, Eduardo Carletti, fundador de axxon.com.ar, hablará sobre"Los mejores robots de la ciencia-ficción". (Todo mayo estará dedicado a lasrelaciones entre la ciencia y la ciencia-ficción y lo realizaremos encolaboración con la Fundación Ciudad de Arena.)Los lunes a las 19 horas, entre los meses de abril y septiembre. Gratis.PROGRAMACION SOCIEDAD CIENTIFICA ARGENTINACICLO DE CHARLAS: Hoy las ciencias adelantan que es una barbaridad III(2006)Coordinación: Diego GolombekLugar: Sociedad Científica Argentina, Av. Santa Fe 1145.Horario: lunes, 19 hs.Entrada: gratuitaMayo: CIENCIA Y CIENCIA-FICCIÓNLunes 15 de mayoEduardo Carletti (Escritor, fundador de www.axxon.com.ar): "Los mejoresrobots de la ciencia-ficción"Resumen: Todos recuerdan a esa HAL-9000, la máquina de 2001, Odisea delespacio, que de repente enloquecía y ponía en riesgo a toda la tripulaciónhumana que tenía a su cargo. Ella es tal vez sólo la más conspicua de unaserie de ingenios creados por los seres humanos que llegaban a rebelarse,independizarse o tener sentimientos típicamente del Homo sapiens. En estacharla, una recorrida por su historia y su actualidad.

UNIVERSIDAD DE BUENOS AIRESCentro Cultural RojasCIENCIA Y TECNOLOGIA

La Juventud y la ciencia...

¿CÓMO PUEDO ACERCAR A LOS JÓVENES A LA CIENCIA?Estrella Burgos Ruiz, Editora de la revista ¿Cómo ves? Junio 2004 Fuente: Scidev.net
En 1998, la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), en la Ciudad de México, encargó a un grupo de divulgadores y profesores de ciencias la puesta en marcha de la revista ¿Cómo ves?, publicación mensual de ciencia dirigida principalmente a jóvenes de entre 17 y 25 años de edad. Sería la primera en el país hecha especialmente para estos lectores.
Antes de lanzar la revista, recibimos muchos artículos escritos como si fueran cuentos. Los personajes solían ser profesores y estudiantes, o niños entusiastas y sus muy sabios padres, o bien estudiantes con una asombrosa dedicación a algún campo de la ciencia. Otros autores utilizaban lo que ellos pensaban era un lenguage de adolescentes, en un tono muy informal y salpicado de jerga. Y también había artículos que parecían formar parte de un libro de texto.
¿Funcionaría algo de esto? ¿Lograríamos interesar así a jóvenes que, al menos en México, tienden a mostrar poco interés en la lectura y para quienes las materias escolares de ciencia no son las favoritas? La verdad es que nunca lo averiguamos.
Empezamos por preguntarnos si existe un lenguaje específico que deba utilizarse para dirigirse a estos lectores. Y no encontrábamos una respuesta definitiva. “Estos lectores” no formaban un grupo diferenciado, sino que pertenecían a una gran variedad de grupos, cada uno con su propia historia, tradiciones, intereses, nivel de ingresos y de educación, e incluso con sus propias expresiones coloquiales. Intentar definir perfiles específicos para cada grupo estaba fuera de nuestro alcance; hacerlo bien implicaba llevar a cabo diversos estudios de largo plazo, para lo cual no contábamos ni con el tiempo ni con el dinero necesarios. De manera que tuvimos que recurrir a nuestra experiencia e intuición. La mayoría de quienes iniciamos la revista habíamos trabajado ya para otras publicaciones de divulgación de la ciencia, si bien éstas se hacían para lectores de más edad y que tenían algunos conocimientos de ciencia (o por lo menos interés en ella). Y muchos de nosotros también habíamos escrito libros de divulgación para estudiantes de bachillerato.
Muy pronto desechamos el enfoque del “cuento”. Los artículos no eran ni buenos cuentos ni buenos textos de divulgación científica. Más bien parecían medicinas disfrazadas de dulces, y eso no iba a engañar a nadie. Tampoco hacía falta tal engaño. Los artículos escritos en “lenguaje adolescente” parecían artificiales (a menudo, además, la jerga utilizada había pasado de moda) y paternalistas. Nuestros autores no eran jovencitos, ¿por qué entonces intentar parecerse a ellos? Los artículos escritos como capítulos de libros de texto tampoco servían. Nosotros nunca hemos pretendido enseñar ciencia formalmente, sólo aspiramos a que los lectores se acerquen a ella de una manera que les resulte disfrutable.
Partimos de suponer que nos enfrentábamos a lectores inteligentes y exigentes, merecedores del más absoluto respeto. Nuestro reto era interesar a estos lectores y decidimos que la ciencia por sí misma es interesante si uno logra mostrar de qué se trata y cómo se hace. Sabíamos que los jóvenes son curiosos y aún conservan la capacidad de asombrarse. También les gustan los desafíos. Todo esto debiera considerarse para lograr un buen artículo de divulgación científica dirigido a jóvenes. Pero, ¿cómo hacerlo? Primero, tiene que ser claro. Todo su contenido científico debe ser accessible para el lector y, por supuesto, correcto. Para ello en ¿Cómo ves? consideramos cuáles son los conceptos que a nuestros lectores les resultan familiares. Cualquier concepto que vaya más allá debe explicarse. Por ejemplo, podemos suponer que ellos saben lo que es una célula, pero no el ADN recombinante. O dar por hecho que saben algo de estrellas y galaxias, pero no sobre cuasares o cúmulos estelares
Sin embargo, incluso la explicación más clara puede ser muy aburrida. De manera que el artículo debe mostrar desde el inicio por qué sería interesante leerlo y mantener esa promesa. Aquí tenemos varias opciones. Una es apelar a la curiosidad de nuestros lectores, partiendo de cuestionar si ciertas ideas sorprendentes o insólitas podrían llevarse a la práctica (por ejemplo la terapia génica, una nave espacial solar o el viaje en el tiempo). Otra posibilidad es tomar un cuerpo de conocimiento establecido y responder a la pregunta de cómo los científicos obtuvieron sus resultados (el comportamiento de las bacterias, la dinámica de los hoyos negros, la evolución). Mejor aún, podemos elegir un problema científico e invitar a los lectores a pensar en algunos caminos de solución (en temas como la búsqueda de planetas extrasolares, la identificación del virus del SARS o la naturaleza de la material oscura, por citar algunos). Todas estas interrogantes implican un desafío para el lector y al mismo tiempo son una oportunidad de mostrar cómo se está haciendo hoy la ciencia. Esto puede ser muy atractivo para los lectores, especialmente los jóvenes.
Otra manera de enganchar a los lectores es vincular un tema científico con sus intereses más directos. Lo que se relaciona con salud humana, sexualidad, conservación ambiental, computadoras, vida salvaje, música o deportes frecuentemente resulta atractivo para lectores jóvenes. Lo novedoso, desde luego, es muy seductor. Incluso si un artículo no trata sobre algún hallazgo científico reciente, suele ser posible darle un giro noticioso. Por ejemplo, a un autor que quisiera escribir sobre la atmósfera le recomendaríamos no conformarse con dar un panorama de lo que ya sabemos, lleno de definiciones y descripciones; muchos libros de texto ya lo hacen a fondo. Lo que le pediríamos es explorar algunos de los misterios que enfrenta la ciencia atmosférica, o cómo los científicos estudian la atmósfera actualmente y sus resultados.
El autor debiera disfrutar el escribir sobre un determinado tema. Si a él o a ella el tema les apasiona, probablemente eso va a traslucirse en el artículo y lo hará más atractivo. Con frecuencia mientras más personal sea el tono, mejor (el humor también ayuda). Y siempre que sea posible, conviene incluir a personas en el artículo: la ciencia, como cualquier empresa humana, se trata de personas que luchan y fracasan o tienen éxito. La ciencia es una aventura y nosotros queremos que los lectores la compartan.
A lo largo de la edición de 65 números de la revista hemos encontrado autores dispuestos a hacer todo esto y que además tienen las habilidades necesarias. Pero no es lo común. Usualmente recibimos textos que no pasan de ser claros y fracasan en atraer el interés de los lectores, o que son atractivos pero demasiado complejos (y a veces ocurre que no son ni claros ni atractivos). Nuestros principales colaboradores son investigadores, muchos de los cuales tienen poco o ningún entrenamiento en escribir sobre ciencia para no especialistas, pero con un interés genuino en llegar a estos lectores.
Una vez que un texto se acepta, generalmente sobre la base de su potencial, se hacen varias sugerencias al autor para mejorarlo. Entre ellas puede estar la reescritura de algunas partes, dar una estructura nueva y añadir información, o les ofrecemos lineamientos que lo hagan más atractivo para lectores jóvenes. Alentamos a los autores a escribir sobre las metodologías científicas relativas al tema y si es pertinente, sobre su propia experiencia. En este proceso tratamos de estar todo el tiempo del lado del lector, nos preguntamos qué de ese artículo podría parecerles difícil o aburrido. El resultado es un texto satisfactorio para nosotros y para el autor, aunque lograrlo puede requerir de cuatro o cinco versiones. El contenido de un artículo publicado suele ser relativamente exigente para el lector; es preciso que éste haga un esfuerzo y por ello nos tomamos tanto trabajo en lograr que el artículo valga ese esfuerzo. Un enfoque así es necesario si se busca abordar los temas a profundidad (tanta como lo permiten unas cuantas páginas impresas), mostrando qué es la ciencia y cuáles son sus recompensas. Lo que finalmente queremos es comunicar el placer del conocimiento y fomentar al mismo tiempo una actitud crítica y escéptica.
Después de cinco años de publicar la revista mes a mes, hemos encontrado que nuestros lectores son principalmente estudiantes en el grupo de edad que nos interesaba al inicio, pero también personas de más edad, tanto investigadores como no especialistas. Los profesores de bachillerato han sido aliados inesperados. La revista no se hace para la escuela, pero los profesores la utilizan para introducir a los alumnos en ciertos temas o analizar nuevos resultados. Muchos jóvenes conocen así la revista y después se vuelven lectores frecuentes. Cada número lleva, en forma de separata, una guía del maestro sobre uno de los artículos; esta guía presenta información adicional y actividades para realizar en el aula o el laboratorio.
En resumen, no existe un lenguaje especial para divulgar la ciencia a lectores jóvenes. Pero sí hay maneras de apelar a sus intereses y aptitudes particulares (que a veces comparten los adultos) para transmitirles lo que hace a la ciencia tan importante en nuestras vidas, tan interesante, dinámica, desafiante y, sí, difícil.
eburgo@universum.unam.mx